

Pablo, agosto de 2010, Sanxenxo.
Hoy el cielo se tiñe de negro profundo y abismal, como si se tratase de un pozo eterno, interminable, terrible, y al mismo tiempo de un blanco puro, reconfortante, esperanzador, celestial. Y todo se mezcla en una homogeneidad de color plomizo que lo cubre todo y me impide pensar con claridad.
Como siempre.
1 comentarios:
pura perfección en la luz. Me gusta!
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