viernes, 28 de mayo de 2010

Noticias frescas (y otras no tanto)

Hoy me paso por aquí con algunas novedades. Primeramente, anuncio que he actualizado la web, o mejor dicho, la he rediseñado (sí, una vez más). Eliminé las miles de galerías que tenía antes y que tanto entorpecían a la navegación y ahora encontraréis una sola con una selección de varios trabajos, tanto personales como encargos. Por lo demás la estructura es la misma aunque he variado la tipografía, ejem.



Por otra parte, ayer estuve en la Semana de la Moda de Galicia fotografíando en el backstage (pronto subiré las fotos por aquí), y mi amiga Viveka, diseñadora de Amoelbarroco, presentó su colección Dandypiracy en la misma. El martes la entrevistaron en el programa Zig Zag de la TVG, y como muestra de la colección aparecieron fotografías mías de la serie Forest Vaudevillains. Podéis verlo aquí (en gallego):




Y hablando de videos, se me pasó colgar por aquí el reportaje que el programa Sexto Nivel de la Sexta hizo también sobre Amoelbarroco hace cosa de dos meses donde, de nuevo, aparecen fotografías mías (y de Kemê, Amanda e ilustraciones de Laura). Disfrútenlo.


martes, 11 de mayo de 2010

Letanía del odio

Salvo en unos pocos aspectos, me siento totalmente identificada con este texto de Robert Crumb. Últimamente la Gran Náusea ha reaparecido con fuerza.

"Soy una persona tremendamente negativa, siempre lo he sido. ¿Nací así? No lo sé, pero vivo asqueado por una realidad que me horroriza y me asusta; me aferro desesperadamente a las pocas cosas que me reconfortan, que me proporcionan algún alivio.
Detesto a la humanidad en su conjunto. Puedo sentir un fuerte cariño por determinados individuos, pero el género humano sólo me infunde desprecio y congoja. Odio casi todo lo que pasa por civilización. Odio el mundo actual, entre otras cosas porqué está atiborrado de gente. Odio las hordas, las multitudes de esas inmensas ciudades llenas de vehículos abominables, de estruendo, de ajetreo incesante y absurdo. Odio los coches y la arquitectura moderna. Pienso que todo edificio construido después de 1955 debe ser derruido.
Aborrezco la música popular contemporánea. No hay palabras para describir lo que me crispa los nervios su falsa, petulante y vacua fatuidad. Odio los negocios y el contacto con el dinero, uno de los inventos más repulsivos de esta especie humana. Odio la cultura mercantil en que todo se compra y se vende sin dejar piedra por mover. Odio la comunicación de masas y cómo la gente se deja subyugar por ella.
Odio tener que levantarme cada mañana para encarar otra jornada de demencia. Odio la obligación de comer, cagar o mantener mi cuerpo; odio mi cuerpo. Me horroriza pensar en sus órganos y funciones internas, en el cerebro o la digestión, en el sistema nervioso.

La naturaleza es una atrocidad, no me parece ni grata ni benigna. Todo estriba en morir o matar. El mundo natural es un mundo muy peligroso repleto de fuerzas y bichos temibles, criminales. Odio el funcionamiento de la naturaleza. El sexo es particularmente execrable y pavoroso. El macho penetra con su verga el orificio de la hembra, la fecunda, otro ser aparece dentro de ella y esta habrá de soportar un penoso suplicio cuando la nueva criatura empuje para salir al exterior con el único objeto de repetir más tarde el mismo ciclo. ¿Acaso hay algo existencialmente más nauseabundo que la reproducción?
¡Cómo detesto la parada nupcial!. Siempre he aborrecido mi propio apetito sexual, que cuando era joven nunca me daba tregua. Estaba constantemente acuciado por la frustrada manía de hacer con (y a) las mujeres cosas estrambóticas y censurables. Mi conciencia vivía por ello en un conflicto permanente que jamás fui de capaz solventar. La vejez es el último alivio.

Odio el mecanismo del alma humana, la manera cómo nos traumatiza y nos marca estúpidamente en la primera infancia para pasar el resto de nuestras vidas tratando se supera esas fijaciones pueriles sin llegar nunca a culminar la empresa.

Detesto la religión organizada. Odio a todos los gobiernos: no son más que juegos de poder ejecutados por ambiciosos sin escrúpulos sobre las espaldas de los pobres, los débiles y lo niños. Somos una cáfila de chulos y matones. Los adultos se meten con los niños y los niños mayores con los más chicos: los hombres avasallan a las mujeres y los ricos a los pobres, todos quieren imponerse.

Aborrezco el culto humano al poder, uno de los rasgos humanos más abyectos. Me repugna la inclinación de los hombres por el desquite y la venganza. Odio ver como seres humanos tratan de engañar al prójimo, cómo estafan, timan, embaucan y se aprovechan del ingenuo, el incauto o el ignorante.

Detesto las conversaciones huecas, artificiosas y banales que prodigan la gente. A veces me asfixian de tal modo que quiero huir lo más lejos posible.
Mi propia condición humana consiste sobre todo en odiar lo que soy. Cuando de pronto advierto que soy uno de ellos, un alarido me viene a la garganta."

Robert Crumb.

jueves, 6 de mayo de 2010

Forest Vaudevillians

Forest Vaudevillians

Forest Vaudevillians

Forest Vaudevillians

Forest Vaudevillians

Fotografías para Atelier Amoelbarroco.

Modelos: Viveka Goyanes, Alejandra Vacuii y Vicky.
Ropa de Viveka Goyanes (Atelier Amoelbarroco).
Peluquería: Vicky.
Fotografía y edición digital: Alejandra Vacuii.

Ourense, abril de 2010.

martes, 4 de mayo de 2010

La caja mágica

La semana pasada dejé en el estudio donde trabajo (sí, he empezado a trabajar como ayudante de un fotógrafo, pero esa es otra historia que ya les contaré) un carrete de medio formato que había tirado con la Holga. Era la segunda vez que usaba mi máquina de plástico pero la primera que lo hacía en blanco y negro. Las fotos las hice el verano pasado, antes de irme a Lisboa, cuando pasé unos días en Coruña con Viveka, todas durante sesiones de fotos para Amoelbarroco. Por despiste, por pereza, por falta de dinero, fui dejando pasar el tiempo sobre este carrete hasta que hoy me han entregado en la tienda una hoja de contactos con 11 fotos (una de las fotos del carrete estaba subexpuesta) y me he llevado una sorpresa. La verdad es que me gusta mucho el resultado, tiene algo de mágico y misterioso que me atrapa por completo. He de continuar practicando porque se me ocurren nuevas ideas. La lástima es que no tenga dinero para nada más que una triste hoja de contactos y me tenga que conformar con escanear esta, de donde están rescatadas las imágenes que vienen a continuación. Disculpen el polvo y las manchas varias, pero he optado por dejárselas a propósito porque le dan un toque más añejo.

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