martes, 28 de julio de 2009

De cuando me aspé en Sanxenxo, 1ª parte

No debería de ser un secreto para nadie que Ourense al llegar el verano se convierte en algo más parecido al infierno que a una ciudad del norte de Iberia. Al calor asfixiante que se concentra en esta suerte de pozo hay que sumarle las migraciones masivas del personal a lugares donde la supervivencia es más sencilla. Yo, que soy de ese tipo de personas sin dinero y sin gracia pero repleta de ganas frustradas de salir de esta escuela de calor, no suelo tener la oportunidad de huír de mi patria. Pero harta ya de sufrir en silencio la tortura de las altas temperaturas, me envalentoné (hace falta valor, hace falta valor) y huí todo lo lejos que pude, es decir, hasta Sanxenxo. Allí trabaja el grueso de mis amistades, encadenados al sistema alimenticio del lugar, obligados en contra de su voluntad a preparar bocadillos, pizzas, helados y otras delicias que se han convertido en típicas de la zona, después del boom inmobiliario y turístico que ha caído como una peste negra en el pueblo. Así que mientras ellos sufrían sobre sus sudadas espaldas todo el peso de la calórica alimentación del turista, yo me dediqué a la contemplanción horrorizada de la degradación del entorno natural. Convertido ahora en un paisaje color gris cemento, repleto de carteles que anuncia el hotel o el outlet más cercano, poblado por extrañas criaturas de cabellos engominados hacia atrás y vestidas con uniformes de la empresa Ralph Lauren (nota personal: investigar a qué tipo de actividades a buen seguro dudosas se dedica el imperio del tal Ralph), a penas queda nada natural en Sanxenxo. Salvo la arena y el mar, que son contenidos por un largo muro que separa a las personas de la playa y las deja al seguro recaudo de las baldosas y el asfalto. Estos no manchan ni se meten en los zapatos.
Les aseguro que las fotografías que vienen a continuación son una visión terriblemente amable del lugar. Durante mi primer paseo no fui enteramente consciente de la execrable ruína moral que constriñe a los que pagan 3000€ de alquiler por un piso a pie de playa. Bueno, lo de pie de playa es un decir.

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Anochece en Sanxenxo, y los edificios parecen construídos para desvirtúar la belleza de las hermosas lenguas azules que lamen la arena.

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Otro ejemplo de lo dicho anteriormente; además esta foto se llama "necesito un polarizador".

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Me fui de paseo hasta el puerto y unas bonitas luces celestes llamaron mi atención...

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... hasta que descubrí que pertenecían al pub con peor nombre de la zona.

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Ricos way of life...

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...marineros way of life.

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La noche era ya cerrada y oscura, pero estos grumetes adinerados no temían a los monstruos marinos.

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Otro valiente.

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He aquí una de esas temibles criaturas: el monstruo de las redes, descansando un poco después de un día duro.

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No se ven estrellas en el puerto, se ven postes y cuerdas que relucen bajo las farolas.

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Me senté exhausta en el muelle, ver tantos yates y personas con naúticos en sus pies cansa lo suyo.

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A estos parece que se le está disolviendo lienzo abajo la pintura.

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Y a estas mozas una lágrima se les debió de caer en la arena.

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Hasta en la playa han habilitado un camino de madera para que tus pies no tomen contacto con la arena. Sacré bleu!

Fin de la primera parte.

sábado, 25 de julio de 2009

Tótem

abuelo02
Mejórate pronto, sabemos que lo harás.

miércoles, 8 de julio de 2009

Exposición Fotográfica en La Trampa de Venus

Exposición Fotográfica en La Trampa de Venus

Como pueden leer en el cartel, del 10 de julio (este viernes) al 10 de septiembre expongo en la tetería La Trampa de Venus en Ourense. Las fotografías, en total unas 13, estarán a la venta. Y en breves también pondré a la venta un pequeño libro que todavía estoy ultimando. Todos los detalles muy pronto.
Menos mal que las ganas de seguir haciendo cosas y de no estarse quieta no desaparecen, ¿alguien más se apunta?