miércoles, 27 de mayo de 2009

Pájaro Negro

Black Bird

Dicen que las aves de carroña sobrevuelan a los agónicos. También dicen que volverán las oscuras golondrinas. La condena siempre fue un pájaro, un pájaro negro y sin rostro que se picotea mi vacua calavera. Y yo soy condescendiente.

martes, 19 de mayo de 2009

El cadáver de Renoir

Cuando Pierre-Auguste Renoir presentó este cuadro en société se armó un buen revuelo. Se pidió que alguien le explicase que "el torso de una mujer no es un amasijo de carne en descomposición con motas verdes y violetas que denotan la completa putrefacción de un cadáver". Renoir había visto más allá de la forma y descompuso en colores las sombras producidas por las ramas de los árboles sobre la pálida tez de su modelo. Y su hallazgo fue visto como una falta de rigor estético por los críticos de su tiempo.

Este es sólo uno de los cientos de miles de ejemplos que existen a lo largo de la historia de la humanidad y del arte de que la gente siempre ha sido muy necia y en el fondo, o no tan en el fondo, bastante gilipollas.

lunes, 11 de mayo de 2009

The Lone Lake

The Lone Lake

The Lone Lake

The Lone Lake

The Lone Lake

The Lone Lake

The Lone Lake

The Lone Lake

Mi espíritu de infante se despierta al terror del lago solitario...


sábado, 9 de mayo de 2009

Caminos Extraños

Strange Paths

Strange Paths

Strange Paths

Strange Paths

Strange Paths

Lo más extraño que me he encontrado en un camino a día de hoy todavía no sé exactamente que era.
Recuerdo ir con mi madre en coche por algún camino rural y abrupto de altísimas hierbas amarillas y de pronto no poder avanzar porque un tronco impedía el paso. Recuerdo fijarme bien en ese tronco, y advertir algo parecido a unos cuernos, a una mandíbula desencajada. Recuerdo el zumbar de las moscas, el silbar de las avispas, el olor a carne rancia. Estar varios minutos intentando discernir que era aquello. Lo terriblemente extraño de aquella corteza, de aquellas texturas, colores y olores. Querer bajar del coche para verlo más de cerca, la negativa de mi madre. Dar media vuelta sin llegar nunca a saber si era un tronco caído, el cadáver de algún animal astado o algo quizás más extraño. Yo tenía 9 años y aquello jamás se me olvidó por la tristeza y repulsión que me causó. No puedo explicarlo aunque lo intente, pero fue una de esas experiencias que marcan un antes y un después y que se quedan siempre dentro de tí.

Y vosotros, ¿qué es lo más raro que os habéis encontrado en un camino?

viernes, 1 de mayo de 2009

Midnight

Midnight

Era medianoche cuando en aquelarre me reuní con las Musas, siempre marinas, con la cola de pescado consumida e insensible. Las escuché cantar y me hechizaron. Adiviné entonces que ya me habían atrapado y que sería inútil rechazar la desventura. Yo siempre quise ser una de ellas, pero nunca tuve lo necesario. Ni escamas, ni espinas, ni aletas, jamás fui sirena. No importa, me conformo con bajar a la profundidad del mar repleta de aliento hasta que se me agote. Ver las maravillas que abajo sé que existen, subir a la superficie y benditos aquellos que no crean ni una sola palabra de lo que cuente haber visto.

Ayer a medianoche me dí un baño en el océano infinito de los sueños. Y mi piel todavía no se ha secado.