viernes, 1 de mayo de 2009

Midnight

Midnight

Era medianoche cuando en aquelarre me reuní con las Musas, siempre marinas, con la cola de pescado consumida e insensible. Las escuché cantar y me hechizaron. Adiviné entonces que ya me habían atrapado y que sería inútil rechazar la desventura. Yo siempre quise ser una de ellas, pero nunca tuve lo necesario. Ni escamas, ni espinas, ni aletas, jamás fui sirena. No importa, me conformo con bajar a la profundidad del mar repleta de aliento hasta que se me agote. Ver las maravillas que abajo sé que existen, subir a la superficie y benditos aquellos que no crean ni una sola palabra de lo que cuente haber visto.

Ayer a medianoche me dí un baño en el océano infinito de los sueños. Y mi piel todavía no se ha secado.


2 comentarios:

alcedo attis dijo...

Calcula bien. Ahogarse puede ser engañosamente placentero.

vanessa dijo...

soy de tu ciudad.......te veo en el bus algunas veces............realmente me gusta tu trabajo,gracias