martes, 3 de marzo de 2009

Down the Rabbit Hole

Down the Rabbit Hole

La curiosidad mató al gato. Y también nos mató a nosotros, arrastrándonos hasta el estrecho agujero donde se resguardó el conejo. No nos extrañó su capacidad lingüística o que revisase enfermizamente la hora en su enorme reloj de bolsillo. A nosotros lo que verdaderamente nos preocupaba era conocer hacia donde se dirigía, el por qué de tanta prisa. En lugar de atender al murmullo del sentido común, le seguimos hasta la madriguera por la cual tan sólo él podía penetrar. Pagamos duro el atrevimiento, y aquello fue el comienzo de un viaje terrible dentro de nuestro propio cráneo. Sin dejar de caer a través del agujero del conejo.

1 comentario:

Alcedo Attis dijo...

El conejo de Carroll se dirige al Infierno. Y, una vez en el, como habrás visto en "El Diablo y yo", la única salida está en el lugar donde las llamas son más abrasadoras.