jueves, 30 de octubre de 2008

El anacronismo duele

Aquellos que compartan mi mal sabrán a que me refiero. Ese dolor punzante al tener la certeza de que cualquier tiempo pasado fue mejor, incluso cuando sabemos que las condiciones de vida de hace 100 años dejaban bastante que desear. Qué más da. El apasionamiento estético por el pasado rompe nuestras almas al comparar presente y pasado. Qué horribles construcciones las de hoy en día, pensamos. Qué terribles prendas, qué coloridos y estampados más sangrantes. Qué formas tan esquemáticas, simples, geométricas escogen los diseñadores para fabricar sus productos. Qué máquinas tan contaminantes, qué terrible uso del plástico para absolutamente todo. Qué falta de educación en la gente, qué poco respeto hacia el pasado. Qué locura de civilización.

No quiero vivir en esta época, me niego. Estamos viviendo un pre-apocalípsis. No hay que ser muy observador para darse cuenta. Sabemos que esto es el comienzo del fin, aunque no cuándo este se va a producir. Si la situación ahora es insostenible veamos como le va a nuestro viejo mundo dentro de un siglo. Se me quedó grabada la frase que un amigo me dijo hablando del tema: somos demasiados. Y últimamente me doy más cuenta que nunca. La gente a mi alrededor sobra a puñados, a mi alrededor y en el mundo entero Quizás yo también sobre, pero por alguna extraña razón estoy aquí, aunque no quiera. Llévenme marcha atrás en el tiempo, por favor.

Ayer en la Fnac de Coruña me hice con un libro de Eugène Atget. Craso error. Hoy visitando sus páginas sentía una puñalada en el corazón a cada vuelta de hoja. Una exquisita colección de fotografías del París de comienzos de siglo (XX, por supuesto) no es lo más recomendable para una persona que vendería su alma al diablo por una máquina del tiempo. ¿Se imaginan caminar por esas calles, entrar en esas casas y comercios, en esos cafés? ¿Empaparse en la tranquilidad de una vida sin el acoso permanente de los medios de comunicación, donde conversar era una de las formas más habituales de pasar el tiempo? ¿Respirar el aire todavía limpio, escuchar la jerga de las gentes de la época? ¿Ver de lejos las obras de construcción de la torre Eiffel, el baile del can-cán en el Moulin Rouge, o entrar en la boca de L´Enfer? Ah, la lista de cosas que hacer en el París de entonces es demasiado larga. Se me escaparían muchísimas si tuviese la oportunidad de hacer un viaje en el tiempo. Y evidentemente no sólo visitaría París. Entre otros, me llena de curiosidad ver hace un siglo el lugar donde vivo actualmente. Y hacer una visita a mis antepasados, claro.

Bah, pero de qué vale hablar de estas cosas cuando todo se queda en un sueño. El anacronismo duele, hace daño, y acompaña a uno durante toda la vida. La resignación es la mejor de las soluciones, otra es la fantasía y la locura. Aunque los inconformistas siempre optaremos por lo segundo.


Blanco y Negro
Hablando de inconformismo... ¿blanco o negro? ¿En qué quedamos?

domingo, 19 de octubre de 2008

Sobre festivales y oxímorons

Estos días han sido intensos. Gracias a la escuela, los alumnos de 2º de fotografía hemos tenido pase gratuíto a todas las películas del Festival de Cine de Ourense (sí, el diseño de la web es espantoso), que por cierto, ayer terminó. Bueno, esta es la parte más alegre del tema, porque si teníamos ese pase era para fotografíar el evento, desplazándonos por toda la ciudad detrás de los saraos que organizaba el festival. Vamos, que a veces no apetecía ni lo más mínimo. Pero realmente estuvo muy bien la experiencia, y ayer en la ceremonia de clausura me entristecí pensando que todo el movimiento que trae esto a Ourense había terminado (y entrar gratis al cine, qué carajo). El año que viene más, pero ya no tendré mi acreditación, sigh. Si quereis ver nuestras fotos, visitad nuestro blog.

Ahora nos queda el Outono Fotográfico, donde haremos una exposición colectiva bajo el nombre Contradictio in Terminis. Cada uno debía de elegir un oxímoron y esta es mi aportación, Clásica Moderna:

Clásica Moderna

Y el 29 de octubre a ver la expo de Eugene Smith en La Coruña y la de Gabriele Basilico en Lugo, viva.

lunes, 13 de octubre de 2008

Árboles en Invierno

Árboles en Invierno

Árboles en Invierno

Árboles en Invierno

Árboles en Invierno

Árboles en Invierno

Las húmedas tintas del amanecer se diluyen en su azul.
Con su secante de niebla los árboles
semejan un dibujo botánico -
recuerdos que surgen, anillo sobre anillo,
una sucesión de bodas.

Sin saber de abortos ni rencores,
más fieles que las mujeres,
¡se siembran con tan poco esfuerzo!
Saboreando los vientos, que no tienen raíces,
inmersos en la historia -

repletos de alas, pura espirtualidad.
Así, son Ledas.
¡Oh! madre de las hojas y la dulzura
¿quiénes son estas imágenes de la Piedad?
Las sombras de las palomas con su salmodia, que nada alivia


Sylvia Plath, Árboles en Invierno.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Impracabeza Magazine #4

Después de una espera que se me hizo interminable, al fin está en la red el número 4 de Impracabeza Magazine, una revista de arte y literatura nacida en Albacete, donde colaboro con 14 fotografías. Echadle un buen vistazo porque el resto de contenidos valen mucho la pena. Es un gustazo estar rodeada de tantos grandes artistas.
¡Vamos, dejen este aburrido blog y entren ya!

sábado, 4 de octubre de 2008

Segundo Acto

El espejo del pasillo de la casa de Daniel. El pasillo de la casa de Daniel. La casa de Daniel. Daniel.

Ha comenzado un nuevo curso. Creo que he aprendido más de fotografía en esta primera semana introductoria que en el año y pico que llevo sacando fotos sin saber muy bien porqué. Nunca me había planteado cosas que ahora mismo me parecen básicas como reflexionar a cerca de por qué hago esto, por qué saco fotos, o por qué me autorretrato. A la técnica me dan ganas de pegarle una patada en el trasero, y me pregunto que tendrán en la cabeza esa gente que basa su trabajo en un alarde técnico. Para mí son como matemáticos fríos y calculadores. Y odio las matemáticas. Bueno, supongo que eso tan sólo es una muestra más del hecho de que el mundo se ha dejado los sentimientos perdidos en alguna sucia cuneta. Al final las prostitutas abandonadas acaban siendo ellos.

Y con todo esto no tengo ni idea de que quería decir. Últimamente me baso más en intuiciones que en razonamientos. Una consecuencia más de tener cerebro femenino y haber nacido bajo el signo de piscis, supongo. Si hiciese lo que dicta mi razón, creo que no saldría de casa.

Ha vuelto La Gran Náusea, si alguna vez se había ido. Pero no ha venido sola. Creo que ahora estoy más cerca de convertirme en vidente que nunca. No se molesten en entenderlo, más tarde o más temprano será tan patente que se preguntarán porque no lo habían visto antes. ¡Estaba frente a mis narices y no fui capaz de verlo!, se dirán.