viernes, 8 de febrero de 2008

Estados y estadios

No suelo prodigarme en la expresión de sentimientos y otros aspectos de mi vida privada por aquí, es algo que suelo rechazar con bastante fuerza, y no me gusta leer a la gente que lo hace ni después leerme a mi misma tras haber echado la rabia sobre el teclado. Sin embargo, a veces ayuda un poco el sacar publicamente los trapos sucios a relucir, aunque no sean expuestos con pelos y señales, con detalles hiperrealistas, o entendibles para aquellos que no saben de que va el tema. La ambigüedad es nuestra amiga, y de ella me gusta hacer uso y abuso, ya que te da ciertas libertades y licencias que otra forma de expresión no te da.

Pues bien, hoy no me apetece usarla. Hoy simplemente me apetece contar que me siento enjaulada y amordazada. Estoy frustrada hasta el extremo, el hastío me consume la moral, la creatividad, el despejo de la mente. No estoy segura al 100% de si es esta ciudad en la que vivo la que me mina las fuerzas, pero sospecho que si. Creo que se me está quedando pequeña, y no porque me crea mejor que el resto de sus habitantes, sino porque mis aspiraciones están creciendo a una velocidad mayor de lo que crece ella. Siento que he madurado también más rápido de lo que lo hace mi entorno, que soy la única que quiere moverse e intentar hacer cosas, la única que lucha por lo que le gusta y por mejorar en ello. Últimamente me siento más rara avis, más incomprendida, más rabiosa que nunca con los que me rodean. No consigo sentirme satisfecha con nada de lo que hago ni con nada de lo que hacen los demás. Y lo que antes era una diversión para mí, ahora es algo aburrido, monótono y grotesco.
Seguramente, y digo esto plenamente convencida de ello, sea yo el problema y no los demás. Ellos practicamente siguen siendo los mismos de siempre, al igual que esta ciudad. Sin embargo yo me marco unas pautas de exigencia que difícilmente otros comparten. Para ellos es todo más fácil, y les envidio por ello. Ojala yo pudiera evitar exigirme tanto a mí y a los demás.

La fotografía se ha convertido en mi pasión, pero no veo correcto nada de lo que hago. Quizás al momento si, pero poco más tarde lo reviso y sólo encuentro fallos y la sensación de haber perdido el tiempo. Me encanta mirar el trabajo de otros, lo hago cada día, y me maravillo con muchas de las cosas que veo, pero no puedo evitar también sentirme muy poca cosa frente al arte de muchos. Tampoco es que me sienta muy respaldada por aquí, creo que J. D. es el único que se implica en esto conmigo, aunque lo hace a su manera, como es natural. Por lo demás, no veo demasiado interés en los demás, ni ningún tipo de incentivo. Me frustro por ello y por no contar con mejores medios y mejor técnica. Me frustro por todo. Eso si, la creatividad me mantiene en un permanente estado de ansiedad, no hay momento del día en el que esté relajada del todo. Ha vuelto el insomnio a mi vida, que había desaparecido cuando mi nivel creativo descendió a bajo cero, y ahora ha reaparecido virulentamente. Por las noches todas las ideas se me agolpan en el cerebro, y la ansiedad por retenerlas todas y plasmarlas se traduce en imposibilidad para dormir. Lo único en lo que pienso, y de manera obsesiva, es en crear imagenes.

Así que me parece que estoy atravesando una de esas etapas autodestructivas pero productivas de antaño, si es que siempre he de decantarme por una cosa u otra, una de cal y otra de arena. Quizás algún día consiga equilibrar trabajo con paz espiritual, pero si revisamos las biografías de los artistas que admiro, reverencio y tengo como ejemplos a imitar, lo cierto es que ninguno lo consiguió, más bien todo lo contrario. Al fin y al cabo, no hay nada más inspirador que la tristeza. Esto me pone más triste si cabe...


Les Lèvres Closes
Quizás lo mejor sea mantener los labios cerrados...

lunes, 4 de febrero de 2008

Mein Herr

Berlin, 1938. La Dame Brummella Brumaria se prepara para su próximo número. El espectáculo está a punto de comenzar...

Mein Herr
Próximamente más en flickr.