miércoles, 19 de diciembre de 2007

Tríptico del Gesto

"No sabemos nada de su vida interior. Permanece velada por un arte que es esencialmente mundano, y los seres evocados han dejado de la lado la sinceridad instintiva. ¿Abandonarán estos seres el cuadro para actuar? No".

Odilon Redon.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Seguimos siendo fuertes

No tenéis ni idea de las veces que he estado a punto de seguir al diablo que salta sobre mi hombro izquierdo, que me hace gestos con el dedo para que vaya trás él, que es tan jodidamente atractivo. No tenéis ni idea de las veces que me sentí tentada de mandaros a todos al infierno, de desear que me dejarais de importar, de romper todos los lazos que nos unían como quién deshace los hilos de una telaraña. Joder, no tenéis ni la más remota idea de todas las cosas que se me han pasado por la cabeza, muchas de ellas autodestructivas, muchas de ellas constructivas, muchas de ellas fueron tan sólo deseos de ponerme una bomba en el pecho bajo un abrigo y subirme a una de las escaleras mecánicas de cualquier centro comercial, que más da. Pegaros un tiro, yo que sé, cerrar los ojos y ya no veros más frente a mí. Que me dejarais de atormentar, no volver a notar como mi mirada huye de la vuestra porque simplemente no soporto vuestros ojos vacíos posados sobre mí. No tenéis ni idea de las veces que he pensado en que quizás lo más fácil sea encerrarme en una habitación y olvidar todo lo que he aprendido hasta ahora, adquirir el raciocinio de un animal, o quizás desaparecer en alguna remota región africana, y quizás dedicarme al tráfico de armas, quién sabe. Meterme en un sótano y envejecer en completa soledad, para no tener que soportaros ni una sola vez más. No volver a emborracharme para no tener que toparme con vosotros por las calles ebrias y escurridizas, babosas, nauseabundas, pesadas y apretadas. O quizás sí seguir emborrachandome después de la última de las botellas de vodka, después del último de los cartones de vino barato que me bebo como leche materna, emborracharme hasta que el único lugar donde pudierais encontrarme fuera en una cuneta, inconsciente, sucia, rota. No, no tenéis ni idea, no la tenéis, de las veces que se me han pasado por la cabeza las cosas más horribles acerca de vosotros, las veces que he deseado la muerte de algunas personas, las veces que he deseado la mía propia.

Pero aquí dentro seguimos siendo fuertes, sí, lo seguimos siendo, y me camela el ángel dorado que tengo sobre el hombro derecho con su melódica voz, y me dice que el camino que tengo que coger es el floreado y frondoso que él señala, donde se ve brillar el sol en lo alto del cielo despejado, no ese otro de los matorrales secos, de los cuervos con carne en el pico, donde la niebla no deja ver más allá de 1 metro de sendero. Y me dice que empiece por tirar mis cigarrillos, que no pruebe ni una gota más de veneno alcoholico, que no vuelva a contaros otra mentira, que no vuelva a llorar por vosotros, que deje de desangrarme, que me cosa las heridas, que con 5 puntos de sutura no me quedará cicatriz. Que no se me ocurra volver a pensar que no me queréis, que nunca pensáis en mí, que he dejado de importaros, que os he decepcionado. Que eso no es cierto, que la gente que me rodea tiene buenas intenciones y que las ponen en práctica conmigo. Yo le digo que me cuesta verlo, que quizás debo de graduarme la vista, ponerme lentillas, no sé, le pido que me de un golpe en la nuca para ver si reacciono y me sale el odio por la boca como un demonio de un poseído. Pero él me susurra tan dulcemente que me vuelvo a dormir, y sueño que vuelvo a ser fuerte, que lo sigo siendo, que soy la mujer más forzuda del planeta, que tengo los músculos del cuerpo hiperdesarrolados, que un ladrón intenta robarle el bolso a una anciana y que lo derribo de un puñetazo. Que no encuentro ropa de mi talla por las dimensiones hercúleas de mi cuerpo, que tengo el cuerpo moreno y sin cicatrices, que nunca nadie ni nada pudo hacerme una porque nunca nadie ni nada alcanzó a rasgar mínimamente la dura capa que recubre mi piel. Y me despierto, y sí, seguimos siendo fuertes, hoy brilla el sol y como primera tarea del día tengo la obligación de salir ahí fuera y que todos vean que seguimos siendo fuertes. Yo y todos los demás que habitan aquí dentro.


Seguimos siendo fuertes.

martes, 4 de diciembre de 2007

Fin de semana en Madrid

A grandes rasgos podría decirse que de esta visita de 4 días a Madrid se salva todo menos la música. Los conciertos terribles excepto Eyaculación Post Mortem, que no defraudan y nos siguen divirtiendo con su puesta en escena y con sus letras, y cuyos integrantes son tipos majetes y con quien una puede irse de farra, si si. Christian Death esperpénticos en aspecto y en faena, eso de tocarse entero en Only Theatre of Pain me recuerda a como se están forrando ultimamente los de Queen a base de revivals. A Zadera ya ni les vimos, llegamos tarde a propósito. Sex Gang Children los peores sin duda, un sonido pésimo y ver a Andi Sex Gang no me produjo absolutamente nada salvo ansiedad. Total, que si ya venía pensando que esta escena estaba estertórica, ahora puedo decir al menos por mi parte que está oficialmente muerta. No enterrada porque siempre nos quedarán los discos y alguna banda decente de entre todas las actuales, pero ya no vale la pena ir a conciertos para que te timen de semejante manera y encima se rían de ti en la puta cara. He dicho.

Por lo demás, como ya dije, todo bien. En el resto de planos pienso que realmente si valió la pena acercarse hasta la capital. Amanda, Viveka y yo nos divertimos bastante (¿o no?), pero siempre alejadas del siniestreo. La próxima visita a Madrid será para hacer la Ruta Parricida como Dios manda.

Anécdotas tengo varias. El viernes nos acercamos a la Fnac porque los autores del Joven Lovecraft (entre otros ilustradores y guionistas varios) presentaban la nueva edición de su cómic. Sin embargo, y aunque me sepa mal decirlo, no me hice con un ejemplar de estos (cosa que haré en breves, aunque no estará firmado, sigh), si no de Kiki de Montparnasse, de Catel y Bocquet, novela gráfica de la vida de la musa de las vanguardias de principios de siglo. Altamente recomendable. La cuestión es que los autores también estaban allí firmando, así que me acerqué y le pedí a la ilustradora que me hiciese un retrato en la primera página. Aquí tenéis el resultado:

Bonito, ¿verdad?

A la salida, ibamos con prisa porque llegabamos tarde al concierto de Epm, pero nos paró una mujer en Gran Vía que se dedicaba a hacer entrevistas callejeras para el diario gratuíto Metro. La mujer era muy insitente a pesar de decirle que llevabamos prisa, así que accedí yo a responder a sus preguntas para que nos dejase libre pronto. En fin, vean ustedes como han transcrito lo que yo le contesté:


¿Qué tipo de música te gusta? Pos punk (que más puedo decir a eso...).
¿Cuál es tu grupo favorito? Gormenghast (esto lo había contestado cuando me preguntó "¿Qué libro estás leyendo ahora?", en fin...).
No podrías vivir sin... Mi gato gris (es con mayúsculas, Gris en el nombre del gato, sigh).

El sábado estuvimos en el cementerio de San Isidro, al cual tenía muchas ganas de visitar, pero aunque nuestra pretensión era sacar fotos, la oscuridad del día nublado y el que se pusiera a llover no ayudó demasiado. Además, se oía a un perro ladrar desde uno de los mausoleos, escalofriante. Total, que nos fuimos a casa, previa compra de una botella de vodka, y la sesión de fotos la traspasamos al dormitorio de Viveka. Veanse algunos de los resultados, recuerden que siempre más en mi flickr, aquí y aquí.

Patachán de los Mares

Postpunk Luxury


El domingo, tras la resaca, nos repusimos y realizamos el encargo que le pidió Cisne Negro a Viveka para promocionar las camisetas del Joven Lovecraft, unas fotografías donde se viese bien lo bonitas que son. Lo cierto es a esto nos dedicamos bien poco, y acabamos tiradas en el suelo haciendo sombras chinas, poniendo caras, imitando a los drugos de la Naranja Mecánica y demás chorradas. El resultado fue bastante magnífico gracias al ojo de Amanda. Os dejo con un par de ejemplos retocados vía Photoshop por mí, el resto podréis ir viéndolo en sucesivos días en nuestros flickrs.

Como Buster Keaton

Como Buster Keaton
Y la última de nuestra aventuras fue darnos cuenta de que tenía el reloj atrasado 15 minutos a 4 paradas de metro de la estación de buses, y de que eran las 17:55 cuando mi bus salía a las 18:00. Contra todo pronóstico, contra viento y marea, y contra toda persona que se interpusiera en mi carrera, logré llegar a tiempo de parar en medio de la pista al autobús que ya había salido de su andén. Gracias a Dios que el conductor se apiadó de mí.

En resumidas cuentas, que fue un gran fin de semana, fue una buena oportunidad para conocer mejor a Amanda y a Viveka, dos personas a las que aprecio mucho, y también fue una buena oportunidad para darse cuenta, más vale tarde que nunca, de que el movimiento siniestro no tiene nada de undead como Bela Lugosi, sino mucho de dead dead dead... que dice la canción. Bueno, más o menos.