A grandes rasgos podría decirse que de esta visita de 4 días a Madrid se salva todo menos la música. Los conciertos terribles excepto
Eyaculación Post Mortem, que no defraudan y nos siguen divirtiendo con su puesta en escena y con sus letras, y cuyos integrantes son tipos majetes y con quien una puede irse de farra, si si.
Christian Death esperpénticos en aspecto y en faena, eso de tocarse entero en
Only Theatre of Pain me recuerda a como se están forrando ultimamente los de Queen a base de revivals. A
Zadera ya ni les vimos, llegamos tarde a propósito.
Sex Gang Children los peores sin duda, un sonido pésimo y ver a
Andi Sex Gang no me produjo absolutamente nada salvo ansiedad. Total, que si ya venía pensando que esta escena estaba estertórica, ahora puedo decir al menos por mi parte que está oficialmente muerta. No enterrada porque siempre nos quedarán los discos y alguna banda decente de entre todas las actuales, pero ya no vale la pena ir a conciertos para que te timen de semejante manera y encima se rían de ti en la puta cara. He dicho.
Por lo demás, como ya dije, todo bien. En el resto de planos pienso que realmente si valió la pena acercarse hasta la capital.
Amanda,
Viveka y yo nos divertimos bastante (¿o no?), pero siempre alejadas del siniestreo. La próxima visita a Madrid será para hacer
la Ruta Parricida como Dios manda.
Anécdotas tengo varias. El viernes nos acercamos a la
Fnac porque los autores del
Joven Lovecraft (entre otros ilustradores y guionistas varios) presentaban la nueva edición de su cómic. Sin embargo, y aunque me sepa mal decirlo, no me hice con un ejemplar de estos (cosa que haré en breves, aunque no estará firmado, sigh), si no de
Kiki de Montparnasse, de Catel y Bocquet, novela gráfica de la vida de la musa de las vanguardias de principios de siglo. Altamente recomendable. La cuestión es que los autores también estaban allí firmando, así que me acerqué y le pedí a la ilustradora que me hiciese un retrato en la primera página. Aquí tenéis el resultado:
Bonito, ¿verdad?
A la salida, ibamos con prisa porque llegabamos tarde al concierto de Epm, pero nos paró una mujer en Gran Vía que se dedicaba a hacer entrevistas callejeras para el
diario gratuíto Metro. La mujer era muy insitente a pesar de decirle que llevabamos prisa, así que accedí yo a responder a sus preguntas para que nos dejase libre pronto. En fin, vean ustedes como han transcrito lo que yo le contesté:

¿Qué tipo de música te gusta? Pos punk (que más puedo decir a eso...).
¿Cuál es tu grupo favorito? Gormenghast (esto lo había contestado cuando me preguntó "¿Qué libro estás leyendo ahora?", en fin...).
No podrías vivir sin... Mi gato gris (es con mayúsculas, Gris en el nombre del gato, sigh).
El sábado estuvimos en el cementerio de San Isidro, al cual tenía muchas ganas de visitar, pero aunque nuestra pretensión era sacar fotos, la oscuridad del día nublado y el que se pusiera a llover no ayudó demasiado. Además, se oía a un perro ladrar desde uno de los mausoleos, escalofriante. Total, que nos fuimos a casa, previa compra de una botella de vodka, y la sesión de fotos la traspasamos al dormitorio de Viveka. Veanse algunos de los resultados, recuerden que siempre más en mi flickr,
aquí y
aquí.


El domingo, tras la resaca, nos repusimos y realizamos el encargo que le pidió
Cisne Negro a Viveka para promocionar
las camisetas del Joven Lovecraft, unas fotografías donde se viese bien lo bonitas que son. Lo cierto es a esto nos dedicamos bien poco, y acabamos tiradas en el suelo haciendo sombras chinas, poniendo caras, imitando a los drugos de la Naranja Mecánica y demás chorradas. El resultado fue bastante magnífico gracias al ojo de Amanda. Os dejo con un par de ejemplos retocados vía Photoshop por mí, el resto podréis ir viéndolo en sucesivos días en nuestros
flickrs.


Y la última de nuestra aventuras fue darnos cuenta de que tenía el reloj atrasado 15 minutos a 4 paradas de metro de la estación de buses, y de que eran las 17:55 cuando mi bus salía a las 18:00. Contra todo pronóstico, contra viento y marea, y contra toda persona que se interpusiera en mi carrera, logré llegar a tiempo de parar en medio de la pista al autobús que ya había salido de su andén. Gracias a Dios que el conductor se apiadó de mí.
En resumidas cuentas, que fue un gran fin de semana, fue una buena oportunidad para conocer mejor a Amanda y a Viveka, dos personas a las que aprecio mucho, y también fue una buena oportunidad para darse cuenta, más vale tarde que nunca, de que el movimiento siniestro no tiene nada de undead como Bela Lugosi, sino mucho de dead dead dead... que dice la canción. Bueno, más o menos.