martes, 31 de julio de 2007

Verano raro

Está siendo un verano extraño.
Tardó en llegar el calor, mucho. Ello nos redujo en dos meses, aproximadamente, el achicharramiento que se vive en Ourense un verano cualquiera. No pudimos ir a la piscina, y ahora que las altas temperaturas nos acompañan no tenemos manera de ir (podriamos ir a las de Oira, pero paso de sumergirme en un agua en la que previamente lo han hecho varios cientos de adolescentes sobre hormonados).

Mis amigos no están. Han desaparecido. Pablo se ha ido a una pizzería costera a trabajar, Antía se ha ido una temporada a la playa, y cuando está poco la veo porque tiene que subir a menudo a cuidar del perro de su finca. De Fátima se sabe poco, este fin de semana se fue al pueblo, y la mayoría de los días decide quedar tarde, tan tarde que a mi no me compensa porque luego me voy al gimnasio. De Sole me han dicho que se ha ido a Mallorca, o Menorca, o vete tu a saber, a trabajar, y que después se va de beca a Cracovia. Y Andrea también se fue con Pablo a trabajar en esa dichosa pizzería. Así que este verano, mi única compañía es Dani. Es increíble que, a pesar de pasar tanto tiempo con una persona, nunca llegues a saturarte de su presencia. De hecho, creo que mi predisposición social actual me premite esta sólo con él, o metida en casa.

Como ya dije, todas las mañana voy a la academia para sacarme matemáticas y dibujo técnico, mis talones de Aquiles. El profesor explica excelentemente, lástima que de hora y media que paso metida en esa sala, casi siempre en soledad, él sólo se pase dentro 20 minutos. Es un hombre que no se centra, anda de aquí para allá a mil cosas y no logra controlar ninguna. Tengo la constante sensación de estar perdiendo un tiempo valiosísimo, pero hoy se lo deje caer y saltó como un resorte. Nunca había visto a una persona tan a la defensiva, debe de creer que así me da en las narices, pero todo lo contrario, yo me hago la tonta cuando lo que en realidad quiero es eso, que espabile y que me dé más clases. Parece que lo he conseguido, al menos hoy.
Hoy no estaba sola en clases, vino un niño de la sala de los más pequeños a terminar sus ejercicios allí. Se sentó delante de mí, y al cabo de un rato se dió la vuelta para decirme:

-Si a ti te tirasen un boli a la cabeza, ¿tú que harías?

-Um, depende de quién me lo tirase.

-Imaginate que es una chavala que te cae muy mal.

-Pues entonces dependería del contexto.

-Yo la agarré por el cuello. La agarré por el cuello y por eso me explusaron. No hay derecho.

-Hombre, normal. No se puede agarran a la gente por el cuello sólo porque te tiran un boli.

-Pero yo tengo que defenderme. Así no volverá a hacerlo.

-En eso tienes razón.


Después comenzó a hablarme de los combates de Pressing Catch. Se dió la vuelta sólo para decirme que Batista, uno de los luchadores, tenía los músculos del cuello muy desarrollados.

-¿Conoces a Batista?

-Si.

-¿Y al Enterrador?

-También.

-¿Y tú de quién vas?

-No sé, nunca vi un combate entero, me aburren (le diría que de Batista, porque supongo que en el fondo me pone un poco, y porque parece el menos malo de todos, pero preferí no contestarle eso).

-Pues yo soy del Enterrador. Ves, esos si que saben defenderse.

-Que va, es todo una coreografía, nunca se hacen daño. Es un teatrillo.

-Si que se hacen daño, una vez iban a hacer que se atropellaban, y entonces se apagaron las luces de pronto durante unos segundos, menudo miedo si me quedase a oscuras con el Enterrador. ¿A ti no te daría miedo?

-Desde luego- le contesté sin entender nada de lo que pretendía decirme con su última frase.

Y entonces se calló y no volvió a decir nada más. Pero se lo hubiese agradecido, me estaba gustando su conversación.

Por otra parte, para añadir más extrañeza a mis vacaciones, empecé a jugar al World of Warcraft, y ahora estoy enganchada. Hacía años que no tocaba un videojuego más de 5 minutos, y a este puedo pasarme horas jugando. Lo peor de todo es que hay que pagar todos los meses por jugar, así que os recomiendo que no probeis los 10 días gratis de prueba porque acabareis cayendo irremediablemente. Si yo lo hecho, que pasaba completamente de mundo virtuales, vosotros también sois susceptibles de caer.



Lo único que me mantiene en forma es el gimnasio, aunque he de confesar que estas últimas semanas he ido más bien poco, y he comido bastante mal. Hacer ejercicio cuando no hace calor es un placer para mí, pero con tan altas temperaturas es un suplicio. Y ando extremadamente vaga para realizar ejercicios físicos. Me da rabia, con lo bien que iba a hasta ahora...

Y este es básicamente mi plan de vida este verano. Podría calificarlo de penoso, aburrido, vacío y poco provechoso, pero tengo la sensación de que está siendo importante, muy importante. Desde hace una temporada, no hago más que pensar en el futuro, en mis estudios, en mi futuro trabajo, en mi vida con Dani, y creo que ello es porque me relaciono poco con la gente y mucho (muchísimo) con mi pareja, y así es como siempre imaginé mi vida de adulta, con pocos amigos y viviendo con alguien. Y me da la sensación de que este es un entrenamiendo para llegar a ese punto, pero parece que me estoy adaptando bien y que no necesito entrenamiento alguno.

Sin duda lo peor de este verano es mi falta casi total de recursos económicos, si tuviese dinero iría más veces a Vigo y haría algún viaje a algún lugar lejano. Con Madrid me conformaría.



miércoles, 25 de julio de 2007

Tres razones de peso para no estudiar diseño gráfico

El camino al que te llevan los estudios de diseño no es siempre sencillo. No por la dificultad de las materias, que sin ser pan comido tampoco son imposibles, si no por la de insatisfacciones que te reporta.

La insatisfacción número uno que me llevé en este mi primer curso como estudiante de dicha disciplina fue el descubrir, atónita y frustrada, el hecho de tener una asignatura llamada "fundamentos científicos del diseño", que no es otra cosa que matemáticas de toda la vida. Y esto para mí no es solamente un handicap, es un bache gigantesco en el camino, una tortura china, un accidente horroroso por el que supe que más tarde o más temprano iba a tener que pasar si quería conseguir el título. A pesar de ello, abandoné por completo la asignatura al poco de comenzar el curso y encomendé mis vacaciones de verano a pasarlas en una academia preparándo matemáticas de nivel de bachiller, que esto a la gente le parece muy chistoso, pero es que yo no tuve matemáticas durante mi época pre-selectivo, y me sentí gloriosa y dichosa porque esto fuese así y creí, ay de mí, que nunca más tendría que hacer una operación matemática. Así que imaginense que cara se me queda cuando el profesor me habla de senos, cosenos y la madre que los...
Otro de los problemas es tener dibujo técnico, pero al menos es una asignatura que ubicas en esta carrera. Matemáticas NO. No me gusta nada, la aborrezco, pero si hay que pasar por ello, se pasa. No es tan terrible.

Pero sin duda, la mayor de las insatisfacciones, muchísimo más por encima que las mates y que mil asignaturas horrorosas más, es el dudoso criterio de algunos profesores. Desde luego esto es un clásico de la vida estudiantil, pero si esto se aplica en estudios relacionados con las artes y el diseño, estudios donde no existen unas pautas fijas ni leyes exactas por las cuales un profesor pueda guiarse para evaluarte, entonces, la cosa se complica el doble.
El profesor expone un trabajo, y desde el momento mismo en el que lees el enunciado tu cabeza comienza a funcionar pensando en posibles alternativas y distintos acabados finales. Acojes el encargo con ilusión, pensando que es sólo un trabajo de clases y que por ello puedes jugar con cierta libertad creativa. Abocetas, haces y deshaces, te alejas mis veces del concepto inicial y lo transformas todo desde la raíz, creas y destruyes para finalmente encontrarte de pleno con tu resultado final, aquello en lo cual has trabajado teniendo en convencimiento de que es lo más idóneo para lo que se te ha planteado. Pero entonces llegas junto a él, el profesor, y le entregas los frutos de tu esfuerzo, ilusionada pensando que sabrá valorarlos y además positiva y elevadamente. Y ocurre. La cara, esa cara. Esa misma cara que ya conoces. Esa cara que comprendiste e incluso compartiste cuando le entregaste anteriores trabajos hechos a contrarreloj, mal acabados y chapuceros. Esa misma cara que tu también pones internamente cuando ves un trabajo ajeno que desapruebas por completo. Esa misma cara no, por favor. Esta vez no.
Comienza a hablar, y antes de hacerlo soltó algunos suspiros, hizo algunas muecas y ladeó varias veces la cabeza. Sus palabras no son nada halagüeñas. Que si no está bien planteado, que si no te has fijado en tal cosa, que si no has pensado en tal sector de público, que si no resuelve los problemas a los que el proyecto se enfrenta... pero sin duda, lo peor que puede decirte, es que no has trabajado lo suficiente. En ese momento, deseas meterle el trabajo en cuestión por donde tu y yo sabemos y luego abrirlo en canal para recuperarlo de nuevo, que quedamos en que te había gustado como te había quedado.
Si todo esto a nivel personal es doloroso, diezma tu moral y acaba con tu paciencia e ilusiones, tu bolsillo también clama quejumbroso. Si bien un diseñador que trabaja para una empresa cuenta con un presupuesto con el cual llevar a cabo sus proyectos, el pobre estudiante (doblemente pobre) se lo tiene que sacar todo de su escaso capital, o de el de sus sufridos padres. Y no se crean que es cosa de risa, además de ser algo reiterado no es nada barato. Mandar trabajos a imprimir profesionalmente es costoso, y más aún cuando estás llevándolos cada dos por tres. Por ponerles un ejemplo, les diré que en el último trabajo que hicimos este año me dejé unos 30€ del ala, y creo que fui de las que menos gastó. Y aún por encima, me lo imprimieron mal...
Pues si esto duele, cuando el profesor, además de haber invertido tiempo y dinero y de quedarte ilusionada con el resultado final, ya no sólo te explica en que has fallado, sino que lo hace de forma hiriente, desprestigiando tu trabajo, infravalorándolo, echando por tierra tus esfuerzos y consiguiendo que te preguntes cada vez que tienes día de entrega "que carajo hago yo estudiando esta puta mierda", entonces consigue que te sientas humillada. Y no es nada positivo para los ánimos de un estudiante el sentirse humillado. Aunque hay gente a la que tocan en su orgullo y parece que renacen con más fuerzas, yo soy de las que lo mandan todo rapidamente a freír espárragos cuando le tocan la moral. Menos mal que, a pesar de todo esto, sigo creyendo en lo que estoy haciendo.

El ejemplo con el que ilustro esta entrada es especialmente significativo para mí. Se trata de uno de los trabajos que desarrollé durante el curso, el diseño de un cd. La temática era libre, tanto como la estética, el nombre del grupo y del disco y el diseño del packaing. Tras varios devaneos de sesera opté por tomar como temática los horrores de la guerra, escogí 5 canciones de los Manic Street Preachers que hablan de la Segunda Guerra Mundial (de su disco más oscuro, el Holy Bible), me saqué de la manga un grupo nuevo, los Anachronistic Deaths (cuyo nombre se le ocurrió a un amigo), y desarrollé una imagen un tanto hardcore pero considero que adecuada para la temática que tocaba. Quedé largamente satisfecha con el resultado, pero la profesora me recompensó con rácano 6. Si es que nunca sabrás por donde te va a salir un profesor de diseño...


Portada y contraportada (si, me he tomado la licencia de "trabajar" para Virgin, jis jis).


Portada, contraportada y las tres dobles páginas del libreto.


Uno de los diseños del interior del disco.

Horror Vacuii

Me presento. Soy Horror Vacuii, ourensana de nacimiento, estudiante de diseño gráfico, amante de la primera mitad del siglo XX, de distintas disciplinas macabras y oscuras, pincha discos ocasional, dibujante puntual, fotógrafa más que aficionada, futura mujer tatuada hasta las cejas. Miembro fundador y activo del colectivo Rue Morgue junto a la coruñesa Lilouk. Podeis encontrarme también en otros lugares de la red, como en mi myspace, en mi fotolog, en mi flickr o en mi deviant.


Este espacio no tiene mayor pretensión que el de ser un blog personal, receptáculo de pensamientos varios y divulgador de todo aquello que llame mi atención lo suficiente como para dedicarle unos minutos de mi vida escribiendo sobre ello aquí.

Sean bienvenidos.