domingo, 4 de noviembre de 2007

Sobre cabellos

GOTA UNDÉCIMA:

Pelirrojas
Fotografía por Lilouk, retocada por mí, perteneciente a la sesión para Atelier Amoelbarroco.

Cuando acaricio el cabello de una mujer nada me importa que sea de un color u otro. Simplemente, ríe y goza mi amor. No obstante, no he podido dejar de hacer determinadas observaciones, probablemente llenas de simplicidad. Las mujer pelirrojas, según he podido descubrir, son por lo general los especímenes más vívidos de su sexo y a la vez las más volubles de carácter. Son irremediablemente coquetas: no puedes esperar de ellas más que una cosa... Algunos petulantes, llevados quizás más de un inconexo impulso de su alma que de los dictados del corazón, las tienen por mujeres muy dulces: acaban siendo decepcionados porque no supieron prever las amarguras de su elección con la necesaria dosis de autoestima que se precisa para no ser víctima de la voluptuosa veleidad de las pelirrojas. Y no son las mujeres de cabello negro, las españolas y las italianas, como creen muchos, las más apasionadas. Son, por el contrario, bastante cautas, por lo que resulta fácil que hieran aún más que las pelirrojas. He oído decir que las mujeres de cabellera negra tienen el cerebro muy grande, más que las otras, por lo cual ha de ser forzosamente un cerebro más activo: más cauto y peligroso. Disraelí (el joven) ha dicho, por ejemplo, que el espíritu de posesión en las mujeres indica amor de corazón, amor sincero. Me permito discrepar. Eso sólo indica capacidad de concentración y de pensamiento, no pasión. Pero me parece que estoy haciendo algo así como vagabundear por mi texto. Así que prefiero dejarme de más palabras y pido perdón. Mejor eso que perderme junto a mi texto. Perdernos juntos mi texto y yo.

James Mangan, Una dosis de sesenta gotas de láudano.


2 comentarios:

Beau dijo...

Ya se sabe qué pasa con los cabellos rojos o anaranjados, hay que tener cuidadín con las actitudes mandragoriles.

A ver de qué va el rubio, por ahora es el tono de la fatalidad.

Pero qué cara de mala leche se me pone últimamente en las foticos.

B.Brumaria/Amoelbarroco

Horror Vacuii dijo...

Es una lástima que el señor Mangan no se dignase a psicoanalizar a las rubias, así conoceríamos un espectro más grande de supuestas actitudes dadas por el color de pelo. Además me interesa, mi madre es rubia y muchas otras personas que conozco.

Me gusta como suena eso de "actitudes mandragoriles", jeje.

¡Hay que poner cara de mala leche en las fotos o se nos suben a la parra! ¡Jaja!

Un beso.