miércoles, 25 de julio de 2007

Tres razones de peso para no estudiar diseño gráfico

El camino al que te llevan los estudios de diseño no es siempre sencillo. No por la dificultad de las materias, que sin ser pan comido tampoco son imposibles, si no por la de insatisfacciones que te reporta.

La insatisfacción número uno que me llevé en este mi primer curso como estudiante de dicha disciplina fue el descubrir, atónita y frustrada, el hecho de tener una asignatura llamada "fundamentos científicos del diseño", que no es otra cosa que matemáticas de toda la vida. Y esto para mí no es solamente un handicap, es un bache gigantesco en el camino, una tortura china, un accidente horroroso por el que supe que más tarde o más temprano iba a tener que pasar si quería conseguir el título. A pesar de ello, abandoné por completo la asignatura al poco de comenzar el curso y encomendé mis vacaciones de verano a pasarlas en una academia preparándo matemáticas de nivel de bachiller, que esto a la gente le parece muy chistoso, pero es que yo no tuve matemáticas durante mi época pre-selectivo, y me sentí gloriosa y dichosa porque esto fuese así y creí, ay de mí, que nunca más tendría que hacer una operación matemática. Así que imaginense que cara se me queda cuando el profesor me habla de senos, cosenos y la madre que los...
Otro de los problemas es tener dibujo técnico, pero al menos es una asignatura que ubicas en esta carrera. Matemáticas NO. No me gusta nada, la aborrezco, pero si hay que pasar por ello, se pasa. No es tan terrible.

Pero sin duda, la mayor de las insatisfacciones, muchísimo más por encima que las mates y que mil asignaturas horrorosas más, es el dudoso criterio de algunos profesores. Desde luego esto es un clásico de la vida estudiantil, pero si esto se aplica en estudios relacionados con las artes y el diseño, estudios donde no existen unas pautas fijas ni leyes exactas por las cuales un profesor pueda guiarse para evaluarte, entonces, la cosa se complica el doble.
El profesor expone un trabajo, y desde el momento mismo en el que lees el enunciado tu cabeza comienza a funcionar pensando en posibles alternativas y distintos acabados finales. Acojes el encargo con ilusión, pensando que es sólo un trabajo de clases y que por ello puedes jugar con cierta libertad creativa. Abocetas, haces y deshaces, te alejas mis veces del concepto inicial y lo transformas todo desde la raíz, creas y destruyes para finalmente encontrarte de pleno con tu resultado final, aquello en lo cual has trabajado teniendo en convencimiento de que es lo más idóneo para lo que se te ha planteado. Pero entonces llegas junto a él, el profesor, y le entregas los frutos de tu esfuerzo, ilusionada pensando que sabrá valorarlos y además positiva y elevadamente. Y ocurre. La cara, esa cara. Esa misma cara que ya conoces. Esa cara que comprendiste e incluso compartiste cuando le entregaste anteriores trabajos hechos a contrarreloj, mal acabados y chapuceros. Esa misma cara que tu también pones internamente cuando ves un trabajo ajeno que desapruebas por completo. Esa misma cara no, por favor. Esta vez no.
Comienza a hablar, y antes de hacerlo soltó algunos suspiros, hizo algunas muecas y ladeó varias veces la cabeza. Sus palabras no son nada halagüeñas. Que si no está bien planteado, que si no te has fijado en tal cosa, que si no has pensado en tal sector de público, que si no resuelve los problemas a los que el proyecto se enfrenta... pero sin duda, lo peor que puede decirte, es que no has trabajado lo suficiente. En ese momento, deseas meterle el trabajo en cuestión por donde tu y yo sabemos y luego abrirlo en canal para recuperarlo de nuevo, que quedamos en que te había gustado como te había quedado.
Si todo esto a nivel personal es doloroso, diezma tu moral y acaba con tu paciencia e ilusiones, tu bolsillo también clama quejumbroso. Si bien un diseñador que trabaja para una empresa cuenta con un presupuesto con el cual llevar a cabo sus proyectos, el pobre estudiante (doblemente pobre) se lo tiene que sacar todo de su escaso capital, o de el de sus sufridos padres. Y no se crean que es cosa de risa, además de ser algo reiterado no es nada barato. Mandar trabajos a imprimir profesionalmente es costoso, y más aún cuando estás llevándolos cada dos por tres. Por ponerles un ejemplo, les diré que en el último trabajo que hicimos este año me dejé unos 30€ del ala, y creo que fui de las que menos gastó. Y aún por encima, me lo imprimieron mal...
Pues si esto duele, cuando el profesor, además de haber invertido tiempo y dinero y de quedarte ilusionada con el resultado final, ya no sólo te explica en que has fallado, sino que lo hace de forma hiriente, desprestigiando tu trabajo, infravalorándolo, echando por tierra tus esfuerzos y consiguiendo que te preguntes cada vez que tienes día de entrega "que carajo hago yo estudiando esta puta mierda", entonces consigue que te sientas humillada. Y no es nada positivo para los ánimos de un estudiante el sentirse humillado. Aunque hay gente a la que tocan en su orgullo y parece que renacen con más fuerzas, yo soy de las que lo mandan todo rapidamente a freír espárragos cuando le tocan la moral. Menos mal que, a pesar de todo esto, sigo creyendo en lo que estoy haciendo.

El ejemplo con el que ilustro esta entrada es especialmente significativo para mí. Se trata de uno de los trabajos que desarrollé durante el curso, el diseño de un cd. La temática era libre, tanto como la estética, el nombre del grupo y del disco y el diseño del packaing. Tras varios devaneos de sesera opté por tomar como temática los horrores de la guerra, escogí 5 canciones de los Manic Street Preachers que hablan de la Segunda Guerra Mundial (de su disco más oscuro, el Holy Bible), me saqué de la manga un grupo nuevo, los Anachronistic Deaths (cuyo nombre se le ocurrió a un amigo), y desarrollé una imagen un tanto hardcore pero considero que adecuada para la temática que tocaba. Quedé largamente satisfecha con el resultado, pero la profesora me recompensó con rácano 6. Si es que nunca sabrás por donde te va a salir un profesor de diseño...


Portada y contraportada (si, me he tomado la licencia de "trabajar" para Virgin, jis jis).


Portada, contraportada y las tres dobles páginas del libreto.


Uno de los diseños del interior del disco.

10 comentarios:

Helena dijo...

Dios, vaya clásico de los estudiantes de arte todo! Me ha gustado mucho leerlo por eso mismo, pero me he sentido igual a la vez. Esa cara no, por dios.
Putos profesores y sus criterios cutres de mierda...
En mi escuela mucha gente hace gráfica publicitaria, que es lo mismo que diseño gráfico, solo por que no tienen mates.

Horror Vacuii dijo...

En la mia también había gráfica publicitaria hasta este año, pero lo cambiaron para poner la diplomatura, de ahí que tengamos asignaturas que no tienen que ver estrictamente con el diseño, porque el primer año de las diplomaturas tienen asignaturas comunes para todas. Y a joderse :(

coldtears dijo...

Realmente, este tipo de humillaciones por parte de los profesores solo se hacen con un proposito que me explicaron cuando comence la universidad: hacer que, de toda la gente que ha entrado en primer año (que suelen ser muchos), solo se queden los que verdaderamente tienen un empeño en conseguirlo.
En mi caso, las notas tambien son algo "a boleo". Me he dado cuenta de que me entra panico cada vez que hablan de "trabajo de tema libre", porque lo acabo llevando a mi terreno (evidentemente el que mas domino) y, aunque lo trabaje mas, no siempre pueden comprender mi percepcion. Recuerdo que hice un reportaje sobre el movimiento gotico bastante completo (no se si lo recuerdas, lo publique en el journal) y tambien me plantaron un 6 porque, segun ella, estaba muy bien pero no era de interes, a lo que no pude evitar responderla que el interes depende del medio en el que publiques dicho reportaje.
En fin, es igual discutir con ellos o no, que no te van a cambiar la nota una vez puesta. Solo te digo que si realmente te gusta esto, no lo dejes. Cuando estes llegando al final de tus estudios, te sentiras orgullosa de haber aguantado y haberlo conseguido.
Animo!!!! ;)

cannibal queen dijo...

mi padre ya me lo repetía desde pequeña 'las matemáticas sirven para mucho más de lo que tú te piensas' mientras yo lo miraba entre asombrada y burlona.
pero parace ser que sí. en mi carrera, cayeron las matemáticas y la estadística, en primero de psicología cae un tochazo intragable de matemáticas y supongo que tu carrera tampoco se libra.
eso sí, te hacen polvo cuando después de haberte hecho ilusiones sobre no volver a hacer una multiplicación en tu vida, te ponen delante de las narices variables independientes, gráficas y demás operaciones endemoniadas.

las matemáticas nos persiguen allá donde vayamos, témome.

y respecto a los profesores, la vida es así. mientras haya alguien que se crea con cierta superioridad (de hecho la tienen, pues de ellos depende el aprobar o suspender) te tratarán como a un trozo de madera, te dirán que todo lo que sale de tu cabeza es pura mierda y demás lindezas. claro que es lo que tiene que el puntuar en una asignatura sea todo tan asquerosamente subjetivo, guiarse por el 'me gusta' o 'no me gusta' es una jodienda, porque muy pocos se paran a ver el trabajo que hay detrás.
me pasó a mí durante mis años universitarios, y más en mi carrera que está tan sumamente ligada a la política.
mis grandes discusiones, mis salidas de tono y mis cabreos monumentales tuvieron cierto resultado cuando ví que todo aquello era un auténtico pitorreo.

si yo te contara los profesores que he tenido que aguantar...

(menuda chapa de la virgen te he soltado)

nieundnimmer dijo...

Me temo que, exceptuando la primera (yo soy de las afortunadas que se libraron de las matemáticas en bachiller y no han vuelto a saber de ellas), el resto de razones que expones son aplicables no sólo a los estudios artísticos, sino a (casi) todo el ámbito humanístico.

Como estudiante de Filología, también me he encontrado con calificaciones "arbitrarias" (en especial en lo que respecta a lo literario), y del tema económico qué decir: si quieres hacerlo bien, prepara cartera para comprar diccionarios e infinidad de libros prácticamente cada semana. La biblioteca no suele ser una opción factible.

Sí, a veces una se pregunta por qué no escogió unos estudios más "objetivos" y con "aplicaciones reales"; es todo un clásico eso de:

- ¿Qué estudias?
- Filología.
- ¿Y eso para qué sirve?
- (...) para terminar en la cola del paro.

(cambiando el nombre de la carrera)

Desde luego, cuando se cursan estudios de este tipo, verdaderamente se puede decir que se hace "por amor al arte" ;)

Un saludo y disculpa por este comentario tan extenso, la brevedad no es lo mío. Te seguiré espiando.

nieundnimmer.

Pedro dijo...

Hola
se que te interesa el diseño grafico yo soy diseñador , te voy a dejar unos links que creo que te puden servir, son de paginas web muy punteras en diseño

http://digitalabstracts.com/2007/
http://www.thefwa.com/
http://www.dafont.com/fr/

un saludo
joelinner.net

Pedro dijo...

Hola
te dejo unos links de pag web que creo te pueden servir para tu carrera de diseño


http://www.thefwa.com/
http://digitalabstracts.com/2007/
http://www.designiskinky.net/index_main.html
http://www.dafont.com/fr/
http://www.bluevertigo.com.ar/

un saludo
joelinner.net

Lullaby dijo...

jur, que evocador te ha quedado, me encanta esa canción de Manic Street Preachers ( If you tolerate this..)

Joey Designer dijo...

Vaya que estoy deacuerdo con lo que has escrito, gracias a los dioses, no llevo matematicas. lo mas cercano es gemotria descriptiva, pero aun asi causa dolor de cabeza, y ya veo que no solo en mi escuela, reciben los trabajos con muecas. . .
Parece que los maestros no quieren ser superados por los alumnos y desean matar sueños con esas caras que a nadie agrada. saludos

Antis dijo...

tres años despues de que redactaste esto, me lo encuentro y lo leo.
espero que con el paso del tiempo hayas cambiado de perspectiva.. esta bien que te quejes de las materias que no te gusten, y que sufras por el criterio subjetivo de un profesor. Yo tambien lo pasé, pero con el tiempo me di cuenta que es lo mejor que podrían haber hecho por mi. En la vida misma, como profesional me encontré con clientes que fueron mucho más injustos que los profesores, y no fue tan terrible por que "ya venía curtida".
el principal problema, es que los alumnos solemos enamorarnos de nuestro trabajo, y que un profesor te lo baje, te duele... pero al alejarte de la situación y cambiar la perspectiva, te das cuenta que tu trabajo no era tan perfecto, y que siempre puede darse más.